Reconstrucción

​Ahora desde la soledad vuelvo a empezar. Reescribo todo lo que logro recordar con el último respiro como si fuera el primero. No tarda en llegar alguien a tocar mi puerta, aunque tengo el tiempo suficiente. Pero yo también quiero tener algo, una historia entre mis manos al morir.

Fragmento de un poema, no recuerdo cuál.
Vuelo de mariposa: un resto del pálido cielo temblando en mi estómago. A través del silencio lastre. La sonrisa que enmudece hasta mi paso.

Nota 
Alguna vez de niña intenté atrapar una mariposa, y una vez lo logré. Perdió toda su belleza entre mis manos.

El día que llegué. Hace dos semas
Tres vestidos, un par de zapatos. Reviso y uno está roto, no podré andar mucho con ellos. Tendré que ser paciente. Muevo la cama y la mesa de noche junto a la ventana para poder observar la calle principal desde aquí. Sobre la mesita, el relicario con la fotografía que me regaló el día que nos conocimos, un arma con tres tiros. No necesito más.

Día 3
A veces me pareció que lo encontraba a mitad de la calle. Otras veces sólo escuché el resonar de sus zapatos en ella.

Nota 2
El cariño es algo que sucede y desde el instante en que comienza, no puede volver a ser lo mismo. El cariño ocurre, o bien, el cariño no ocurre. Si miras a alguien, el cariño comienza a suceder. Y aun si no lo miras, algo comienza a suceder.

Día 5/ Nota 3 
Entre mis idas y vueltas del hotel al mercado, llevo ya un tiempo viendo una serie de personas que se parecen más a los ecos de personas que tal vez alguna vez vivieron en este pueblo. Aquí, el sol brilla demasiado. Hoy esas personas me parecen más nítidas que nunca.

Día 6
Me  puse a recordar su rostro para estar preparada el día que lo encontrará. Pensé en la primera vez que nos vimos. Mi memoria no pudo dibujar sus rasgos de manera exacta. Él no se está quieto ni aquí adentro ni allá fuera.

Día 7
Me empezaba a dar miedo encontrármelo en la calle.

Día 8
Hay un fantasma en la habitación. No soy yo. No han querido cambiarme de cuarto. No cabe un alma más, me dijeron en la recepción.

Día 9/Nota 4
Miro por la ventana: el mundo es para el ojo un mar. El cariño es un intento de detener un río, de estabilizarlo. Escribí, y escribí, y escribí su nombre, pero siempre parecía que nombraba a alguien más. Yo lo quiero a él. De ahí la repetición, incluso de mi vida cotidiana, de ahí mi empeño, mi envidia a los fantasmas. Algunas personas escriben poemas, pero yo no, porque los poemas son fe, fe para prevenir la desesperación universal… pero la poesía también la provoca.

Día 10/ Nota 5
A veces pensaba en si no estaría muerto. Estaba vivo, pero ya no era él, ya no Sería mañana. Lo ahogué en el hueco insondable de mi ojo, y lo que vi en su rostro después de todos estos meses es todos Ellos que Él ya no es. Una pila de fantasmas que se amontonan: un recuerdo, como piedras que dan paso a otras piedras: una ciudad.

Día 11
Decía mi padre que la mirada funciona como la fotografía. La mirada es luz.

Día 12
Hoja en blanco.

Día 13
Voy a mi pueblo a enterrar a mi madre, limpiarle el cuerpo, sanar los golpes, coser las heridas. Velaré el cadáver dos noches. No sé si mi padre está en prisión o se escapó. No sé cuándo vuelva. Y dejando esta nota sobre la almohada como un silencio de hierro, se fue mientras dormía.

Nota 6
Yo digo que en las fotografías también hay murmullos. Oír el silencio de cada palabra que hay en ellas. Como la vez que me dijo que me quería, el mismo día que se tomó el retrato.

Día 14 
Lo vi al otro lado de la calle desde mi ventana. Cuando bajé ya no estaba.

Día 15/ Nota 7
A veces, cuando la suela de sus zapatos golpean contra las piedras, recuerdo mis propios pasos. Ahora mi paso será fantasma con él. Quisiera añadir pisadas a lo perdido. Yo habría caminado con él, sin fin.

Día 16
Dormí todo el día. Soñé con él y vi su rostro precioso. Olvidé cómo era cuando un rayo de sol me golpeó la cara y me despertó. Fui a ver el relicario, pero la foto también se había oscurecido por el sol.

Nota 8 
Aprendí a morderme la lengua pero ahora las calles murmullan su nombre. Esta es nuestra nostalgia: un hombre.

​Hoy
Lo vi pasear bajo mi ventana, creí que era un espejismo, creí que era un fantasma. Intenté demorar lo más que pude mientras bajaba las escaleras, pero esta vez seguía ahí. El mundo se veía tan frágil. Parado frente a la relojería, a través de la vitrina me vio llegar. No quiso voltearse, sé que me vio, pero yo tampoco quería que se volteara. Quise murmurarle algo, pero no se me ocurrió nada. Pensé en la fotografía del relicario. Pensé en todo este tiempo que intenté atraparlo y un sentimiento de alegría me invadió, pero más pronto se tornó en miedo. Miedo de un pasado incierto, miedo de un futuro incierto. Ambos nos miramos en el cristal sucio. Él sólo cerró los ojos. No sé si le disparé primero a él y luego a su reflejo o si le disparé primero a su reflejo y luego a él. Dejé la libreta anterior en su mano y regresé aquí. Queda una bala, pero ya no hay habitaciones.

Publicado por primera vez en La Cigarra Nº 5

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